5 may 2020

Hugo Eckener, "la persona más conocida del mundo"

En 1930, una revista italiana organizó una encuesta entre sus lectores para conocer cuál era la persona más conocida del mundo. La encuesta fue muy tomada a pecho por las dos personas más importantes de Italia en aquel momento (teniendo en cuenta que el rey Victor Manuel III ni pinchaba ni cortaba nada): el primer ministro Benito Mussolini (que como buen líder fascista, basaba su poder en culto al líder) y el papa Pío XI (que un año antes había conseguido de Mussolini la independencia de El Vaticano, a cambio del control de Mussolini de la Iglesia Católica italiana). 
Ambos querían ganar la encuesta, pero ninguno lo consiguió. Los ciudadanos de la Italia fascista, uno de los países más católicos del mundo, habían elegido como "persona más conocida del mundo" a Hugo Eckener. Pero, ¿quién es este personaje?


Eckener nació en Alemania, cerca de la frontera con Dinamarca, en 1868. Se doctoró en Psicología, pero acabó trabajando como periodista. Le encargaron cubrir los avances del dirigible del conde Von Zeppelin, persona a la que respetaba por no hacer caso a las críticas de los científicos y periodista (él incluido, ya que no creía demasiado en el concepto de dirigible). En una entrevista con el Conde, este quedó bastante impresionado con Eckener, e iniciaron una relación profesional y personal que concluyó en su entrada en la compañía de Zeppelin.

Si bien empezó de publicista, acabó sacándose la licencia de piloto en 1911, pasando a la plantilla de pilotos de la compañía. Tanto destacó que acabó de formador de pilotos, hasta que fue llamado a sustituir a Von Zeppelin como gerente de la empresa.

Si bien el resto de la directiva quería abandonar la producción de dirigibles tras la muerte del conde, Eckener se mantuvo firme. Su idea era construir un dirigible para vuelos transatlánticos, pero el Tratado de Versalles (firmado por Alemania y los Aliados después de la Primera Guerra Mundial) impedía a Alemania construir aeronaves de tal tamaño. Eckener llegó a un acuerdo con Estados Unidos: a cambio de dejarle construirlo, su compañía construiría un dirigible para la Armada de Estados Unidos.

Así fue como se dio luz verde a la construcción del dirigible transatatlántico, llamado Graf (Conde) Zeppelin LZ 127. Esta aeronave tenía la misma longitud que dos campos de fútbol (o un edificio de 95 plantas tumbado), capacidad para 20 pasajeros y una velocidad de 120 Km/h. Su sustentación se debía al hidrógeno, muy peligroso por su inflamabilidad; pero el helio era monopolio de Estados Unidos.


 Eckener fue casi siempre su piloto, consiguiendo estas gestas:
  • 1928: primer vuelo transatlántico en 4 días
  • 1929: primera vuelta al mundo (EEUU - Alemania - Siberia - Japón - Pacífico - EEUU) en 12 días (21 días contando paradas) 
  • 1930: primer vuelo por el Polo Norte, con fines científicos, en 4 días

Fue recibido como un héroe en dos ocasiones, con desfile incluido por Manhattan, al más puro estilo astronauta. También fue portada de la revista Time en septiembre de 1929. Los años 30 se convirtieron en los años del dirigible: la imagen de esa gigantes aeronave sobre los templos de Japón, el Golden Gate, los rascacielos de Nueva York, las pirámides de Egipto, los Alpes ... impresionó tanto a la población que el desarrollo de los aviones quedó en un segundo plano, junto a sus protagonistas como Charles Lindbergh o Amelia Earhart.


Tal fue la popularidad de Eckener que se planteó presentarse a las elecciones presidenciales alemanas de 1932, a la que se presentaba Adolf Hitler, de quien era firme opositor. Finalmente no lo hizo por presentarse Paul von Hinderburg, militar a quien conocía personalmente, y que acabó ganando las elecciones por delante de Hitler (que continuó siendo canciller). 

Después del primer vuelo al Polo Norte, cuando todo el mundo conocía al dirigible Graf Zeppelin (y sobre todo, lo consideraban un medio de transporte seguro), la compañía Zeppelin decidió centrarse en rutas comerciales entre Europa y Sudamérica, con una duración de unos tres días (frente a las tres semanas del barco).

La apuesta inicial de la compañía fue Sevilla. Esto suponía convertir a Sevilla, de nuevo, en la puerta de Europa. Sin embargo, el Gobierno de la Segunda República no apostó mucho por el proyecto, no construyendo las instalaciones necesarias ni el hángar. Tras varias visitas (la última pocos días antes del estallido de la Guerra Civil), el Zeppelin no volvió a la ciudad nunca más.


La ruta más explotada fue Alemania - Brasil, debido a la importante colonia alemana en este país. El Gobierno brasileño sí que apoyó esta ruta, construyendo un hangar gigante a las afueras de Río de Janeiro, y todas las instalaciones necesarias.


Con la Segunda Guerra Mundial, pocos se atrevían a cruzar el Atlántico en una aeronave tras grande y fácilmente abatible.  En 1940, tras 600 viajes y 150 vuelos transatlánticos, fue desguazado para piezas de aviones de combate, acabando con la época dorada del dirigible.

Como ya hemos comentado, la relación de Eckener y los nazis fue de odio mutuo. Hitler quiso detenerlo en varias ocasiones, pero Hinderburg se lo impidió; por lo que nacionalizó su compañía y lo desplazó por pilotos más afines a su regimen (como el que pilotaba el Hinderburg cuando se estrelló en 1937).



A pesar de su antipatía hacia el nacionalsocialismo, sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. Tras la acusación francesa de haber colaborado con los nazis, volvió a su ciudad natal, donde se mantuvo activo en política. Murió en 1954, a los 86 años.

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